Dan Martell vendió tres empresas de software y hoy asesora a fundadores que están atrapados exactamente donde él estuvo: siendo el cuello de botella de su propio negocio.
Su idea central es tan simple que incomoda: usted no tiene un problema de tiempo, tiene un problema de delegación. Y la mayoría de los dueños de negocio contratan gente para hacer crecer la empresa, cuando deberían contratar gente para recomprar sus propias horas.
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