Stephen Covey no escribió libros de trucos. Escribió una arquitectura completa para la vida profesional, construida de adentro hacia afuera: primero el carácter, después la técnica. Esa insistencia —que ninguna táctica compensa una falta de principios— es la razón por la que sus libros siguen vendiéndose décadas después, cuando casi todos sus contemporáneos han desaparecido.
El octavo hábito es la continuación directa de Los 7 hábitos: de la efectividad a la grandeza, y de encontrar su propia voz a inspirar a otros a encontrar la suya. También La tercera alternativa, sobre dejar de buscar el punto medio y buscar algo mejor que lo que pedía cualquiera de las partes, y Resultados predecibles en tiempos impredecibles.
Confianza inteligente, escrito con su hijo Stephen M.R. Covey, desarrolla una tesis poderosa y muy poco sentimental: la confianza no es un valor blando, es el activo económico más rentable que existe. Cuando falta, todo cuesta más y tarda más.













